Esta mañana en su conferencia matutina desde Palacio Nacional, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, negó rotundamente la información que aseguraba que el Instituto Nacional de Migración (INM), había decretado un veto hacia las organizaciones sociales y religiosas para el ingreso de estas a los centros migratorios.

El jefe del Ejecutivo aseguró que bajo su administración no existirán las prohibiciones o vetos hacia ningún organismo, ya que su gobierno se maneja “De manera diferente a los conservadores”.

“Está prohibido prohibir en todo, casi todo, o sea, es convencer, persuadir, nada de acciones coercitivas. ¿Cómo se imaginan que vamos nosotros a dejar sin poder asistir a un albergue, religiosos, a miembros de la sociedad civil, de organizaciones sociales?”, mencionó López Obrador ante los cuestionamientos de los medios de comunicación.

Es importante recordar que este martes, en un comunicado oficial, el Instituto Nacional de Migración suspendió temporalmente el ingreso de los grupos comunitarios a los centros de detención en todo el territorio nacional.

Sin embargo, horas después en otro escrito, el mismo Instituto se desdijo, asegurando se trataba solamente de una reprogramación de las visitas.

El anuncio de que el INM suspendería temporalmente las visitas a centros migratorios generó un gran rechazo entre la sociedad civil. Salvador Lacruz, del centro de Derechos Humanos Fray Matías, con sede en Tapachula, Chiapas, anunció que presentará recursos judiciales, una queja ante la CNDH, así como apelaciones a instituciones internacionales como los relatores especiales de la ONU.

La medida motivó incluso que instituciones internacionales como Acnur, OIM o la propia ONU, se posicionasen públicamente defendiendo la labor de las organizaciones de la sociedad civil.

La disposición llegó justamente en un momento de crisis migrante, luego de que la caravana salida el 15 de enero, dejara más de 2 mil 300 deportaciones hacia los países de origen de los miembros del éxodo.

A pesar de estos datos, el presidente López Obrador negó que las deportaciones hayan sido obligatorias, asegurando que se trató de regresos por “voluntad propia”, y señaló que en todo momento su administración les ha acompañado para que puedan volver a su destino de origen de una manera segura.

“La mayoría de la caravana fueron engañados de que iban a poder pasar por el territorio hasta la frontera norte. Se les informó que eso no era posible”, mencionó el mandatario.

Para finalizar, el presidente instó al comisionado del instituto, Francisco Garduño, a permitir el acceso a todos los colectivos que así lo deseen, ya que de ser de otra manera, solicitará una investigación ante la Secretaría de la Función Pública.