Viridiana Gutierrez Sotelo*

Virginia Aparicio Huerta, 19 años, indigena de San Juan municipio de Zapotitlán Tablas asesinada por su pareja, Karla Margarita Valdez Adame de 36 años, colonia Lopez Portillo, asesinada con arma de fuego en Chilpancingo, joven mujer asesinada a balazos en el infonavit de Zihuatanejo, mujer transgénero de 30 años de edad en el boulevard Vicente Guerrero de Chilpancingo fue asesinada a balazos, mujer asesinada a balazos en la calle Cristóbal Colón, en Acapulco. Celeni Catalán Cisneros desapareció en el trayecto de Tatagildo y Liverpool en Chilpancingo. Mujer de 23 años, con huellas de tortura y ejecutada por arma de fuego en Taxco. Karla y Kenia de 9 y 12 años violadas por su padre en Tlapa de Comonfort, Maria Hernandez martinez de 70 años desaparecida, Yulissa Sánchez Arroyo de 14 años desapareció en Acapulco, Sandra Emiliano Navarrete 15 años desapareció en Acapulco de Juarez, Flor Sofia Perez Hernandez 28 años desapareció el 14 de septiembre en Acapulco. Alondra Berber, escritora, 33 años, agredida sexualmente por un funcionario de la escuela de arte del Ayuntamiento de Acapulco.

Estas son las violencias que hemos registrado en el mes de septiembre, un mes donde todos y todas celebramos el orgullo de tener un país independiente en medio de una pandemia que ha arrebatado también muchas vidas, pero que está teniendo los ojos, los dineros y los esfuerzos públicos para contenerla, para prevenirla, para erradicarla.

En cambio, la violencia en contra de las mujeres, a la que muchas feministas llamamos emergencia nacional, no tiene ni los ojos, ni los dineros, ni las estrategias certeras para prevenirla, para atenderla, para sancionarla y lejos estamos de erradicarla como lo promueve la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia.

En días pasados y a raíz del confinamiento que vivimos pudimos observar una sesión en el Congreso de Guerrero, donde la Diputada Leticia Mosso promueve penalidades más severas a quienes cometan el delito de feminicidio, y aunque ese no es el dilema, si lo es la manera en que las autoridades de administrar e impartir justicia no terminan de entender.

En la sesión en vivo, pudimos observar a un asesor del Congreso argumentar a favor de que no se modifique nada, pues según palabras textuales “las razones de género son muy difíciles de acreditar” y por eso se hace difícil a la fiscalía investigar los feminicidios.

Artículo 108 bis. Comete el delito de feminicidio y se le aplicará sanción de treinta a cincuenta años de prisión y de cincuenta a mil quinientos días multa, al que prive de la vida a una mujer cuando concurra cualquiera de las siguientes circunstancias:

I. Cuando la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; II. Por desprecio u odio a la víctima, motivado en la discriminación; III. Por tortura, tratos crueles, inhumanos, o degradantes; IV. Cuando a la víctima se le hayan infligido lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones, previa o posterior a la privación de la vida; V. Cuando exista o haya existido una relación de pareja o de carácter conyugal entre la víctima y el agresor; VI. Cuando se haya realizado por violencia familiar, y VII. Cuando la víctima se haya encontrado en estado de indefensión, entendiéndose éste como la situación de desprotección real o sentida de la víctima, o su incapacidad física, psicológica o emocional para repeler el hecho.”.

Estas son las circunstancias que a la Fiscalía de Guerrero le cuesta trabajo acreditar, sin embargo si regresamos al principio de este texto y leemos la manera en que las mujeres fueron asesinadas, encontraremos estas razones más que implícitas.

Otro dato es que entre las medidas de la Alerta de violencia de género por violencia feminicida decretada en junio de 2017, una propone que la Fiscalía deberá contar con una unidad de análisis y contexto, que significa que deben tener expertos y expertas para poder acreditar los feminicidios, sin embargo esta medida no ha sido atendida, recordemos que Guerrero solo ha cumplido el treinta y dos por ciento de lo escrito en el documento que se encuentra vigente en la página oficial de la Comision Nacional de Atencion de la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) instancia que coordina los trabajos para que tanto el gobierno de Guerrero y los ayuntamientos establezcan nuevas estrategias en las politicas publicas, que tienen como finalidad acabar con la violencia contra las mujeres, como lo plantea el concepto de Alerta de Violencia de Genero que emana de la propia Ley de Acceso vigente y homologada en Guerrero hace mas de 10 años.

Algo que no podemos perder de vista al hablar de feminicidio es la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para el caso Mariana Lima Buendia, que dicta que toda muerte violenta de mujeres debe ser investigado como probable feminicidio, y en esta clasificación encontramos los suicidios o las muertes “accidentales”, y estas se encuentran en la clasificación de homicidios culposos, mucho más lejos de ser feminicidios.

El último reporte del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública ubica a Guerrero en el lugar número 18, con 10 feminicidios ocurridos en lo que va del año, pero también data de 82 homicidios dolosos y 28 homicidios culposos, todos estos son violencia contra las mujeres.

El mismo secretariado da cuenta de 683 lesiones dolosas, 4 victimas de secuestro, 51 victimas de extorsion, 9 corrupcion de menores, 12 por el delito de trata de personas, 1648 por violencia familiar, 173 por violencia de genero, 187 mujeres denunciaron ser victimas de violacion, Tambien se registraron 3736 Llamadas al 911, 37 por abuso sexual, 79 de hostigamiento y acoso, 902 incidentes de violencia de pareja, 26 incidentes de violacion y 2509 incidentes de violencia familiar.

Todos estos datos, son en realidad números reportados por la Fiscalía de Guerrero, significa que fueron denunciados.

En total en número 120 mujeres perdieron la vida en nuestra entidad y 10,059 mujeres fueron víctimas de algún tipo de violencia y tuvieron que contactar o asistir a la Fiscalía del Estado de Guerrero.

Si nos enteramos de todas aquellas que no se denuncian el número sería mucho mayor. Y todos estos numeros convertidos a historias de vida, deben tener familias, amigas, amigos, conocidos, es decir la violencia contra las mujeres cada año pega mas y con mayor crueldad.

Virginia, el nombre de la mujer con que da inicio a este escrito es quien tiene más posibilidades de justicia, pues elementos de la Policía Comunitaria de varias localidades de Atlixtac detuvieron a José N, quien hace 7 días la habría asesinado a golpes en el municipio de la Montaña, Zapotitlán Tablas. Los elementos de la policía comunitaria que realizaron el operativo fueron de Xalpitzahuac, San Juan, Escalerilla Lagunas Centro y Ocote Capulín, que detuvieron el feminicida cuando pretendía huir de la comunidad Barrio Nuevo en Zapotitlán,

Se conoció según El Imparcial de Guerrero que sería trasladado a la Casa de Justicia de Espino Blanco de la CRAC-PC en el Municipio de Malinaltepec.

En facebook Nadia Maciel feminista indigena compañera de la REMJINA y del grupo nacional de referencia de la iniciativa Spotlight, propone a manera de sentencia “En las comunidades indigenas quizá sea el medio de justicia al que podamos recurrir”

Justicia para Virginia, ¡Justicia para todas!