Dr. J. Lorenzo Díaz Cruz*

Las ciudadanas y ciudadanos de nuestro estado de Guerrero somos testigos de como pasan los años con gobiernos que llegan, completan un sexenio y se van, con sus planes, programas, discursos y promesas, que en principio fueron diseñados para resolver los retos y dificultades que enfrenta nuestro estado, pero con pocos resultados.

Al concluir sus periodos vemos un progreso muy limitado en cualquier rubro, llámese educación, actividades económicas, justicia, ecología, etcétera. Así nuestros paisanos siguen sufriendo la pobreza extrema, una atención muy limitada a la salud, con pocas perspectivas de educación y desarrollo, y todo esa situación desesperante los obliga a emigrar o caer en el extremo de las actividades antisociales.

Es posible que ante el caudal de problemas que enfrenta nuestro estado, los gobiernos deben trabajar para el día a día, dando poca atención y recursos para sembrar en actividades e instituciones que en el futuro nos permitirían resolver de raíz esos problemas que nos aquejan.

Llegó el momento de plantear la incorporación de medidas diferentes para atacar toda la problemática que nos aqueja, y que además de invertir en lo más urgente, se empiece a sembrar esas semillas que nos permitirán alcanzar en el futuro una mejor sociedad. Esas semillas se llaman ciencia, humanidades, arte, y el campo en el que habrán de plantarse es la educación.

La educación es un camino virtuoso que hace posible que una sociedad salga adelante, entendida la actividad educativa como un proceso que permite formar seres libres, que les provee los conocimientos técnicos básicos, así como una sensibilidad y conciencia social para bien utilizarlos. Una educación que permita a los jóvenes apreciar las diversas manifestaciones artísticas, los descubrimientos científicos, las proezas tecnológicas, para lo cuál se requiere contar con una educación de buena calidad.

Aunque los beneficios de la ciencia sean conocidos y apreciados en diversas instancias, no siempre se ve a la misma como parte integral de una agenda de cambio, sobre todo en una sociedad con tantas carencias y urgencias, como la nuestra. Sin embargo, para lograr un cambio profundo en nuestra sociedad, es menester tomar en cuenta a la ciencia, ya sea por sus aportes directos a la cultura y economía, o como parta sustantiva del sistema educativo.

Un breve repaso por nuestra historia, nos muestra que en diversos momentos de la misma, hemos perdido batallas fundamentales justamente por la superioridad técnica de nuestros adversarios. En la conquista, por ejemplo, los españoles contaban con pólvora y metales, mientras que los aztecas no tenían esta técnica a su alcance, lo que explica en parte su derrota. Un movimiento político sin la ciencia de su lado, es como una mesa de tres patas, que corre el riesgo de caerse en momentos clave.

De hecho, la grave situación causada por la pandemia del Covid-19, nos hace ver con más claridad que nunca, cuánto necesita la sociedad el trabajo de los científicos y científicas, los humanistas, los artistas, junto con otros sectores de la sociedad.

De los científicos de la salud necesitamos su experiencia para conocer los mecanismos de las enfermedades producidas por virus o bacterias, descifrar como se reproducen los genes y encontrar sus puntos débiles para desarrollar las vacunas que nos permitan combatir la pandemia. Es también necesario el trabajo de los físicos aplicados e ingenieros especialistas en aerosoles, para conocer los diferentes mecanismos de propagación del Covid.

Necesitamos los modelos matemáticos para saber como se propaga en tiempo real una epidemia, modelar sus efectos en las diferentes fases. Incluso podríamos mencionar el trabajo de los especialistas en física cuántica que desarrollaron la red WWW, cuyo uso nos ha permitido sobrevivir en estas circunstancia tan difíciles e inéditas, entre otros muchos.

De las humanidades, por ejemplo, necesitamos saber como resolver la problemática causada por el confinamiento prolongado, necesitamos de las ciencias del aprendizaje para diseñar una salida de emergencia mediante la educación a distancia. De hecho toda esta situación de la pandemia podría entenderse mejor, si le hubiéramos prestado mayor atención a los historiadores, quienes han estudiado las diversas pandemias que se han presentado desde la antigüedad. Bien se dice que un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir sus errores.

De las artistas y escritores necesitamos su música, sus obras de teatro, sus películas, sus libros, sin los cuales muchos hubiéramos entrado en crisis ante los efectos del encierro. Gracias a su trabajo de muchos años, tenemos una fuente de alegría que nos permite un momento de alegría en medio de tanta adversidad. Y justo por ello, debemos apreciar su trabajo y apoyarlos para que sobrevivan sus espacios creativos.

Es claro pues que nuestro pueblo necesita de todos esas creaciones, para sobrevivir por ahora, resolver de fondo esta pandemia y plantearse un futuro menos adverso.

Nuestro estado de Guerrero ha jugado papeles clave en el nacimiento de nuestra nación, desde la guerra de independencia, con el aporte de nuestro héroes: Vicente Guerrero, Nicolas Bravo, Hermenegildo Galeana, o en la Reforma, con el aporte de Juan N. Alvarez. A lo largo del siglo XX nuestro pueblo ha aportado su energía en las luchas populares para traer democracia y justicia a nuestro país, desde los movimientos guerrilleros de los años 60 y 70, hasta el trágico sacrificio de los 43 jóvenes normalistas en pleno siglo XXI.

Consideramos que ha llegado el momento en que nuestro pueblo haga una nueva contribución para el desarrollo de nuestro México. Las armas que nos toca empuñar en este tiempo son las del conocimiento, la técnica y la cultura.

Necesitamos aportar al país una nueva manera de hacer las cosas, una confluencia de la llamada alta cultura y la cultura popular. Debemos crear un modelo de educación que involucre de manera decidida a la ciencia, el arte, las humanidades, como componentes de una sociedad que sea más libre. Necesitamos impulsar la creación de espacios de ciencia y arte, que tengan como parte de su misión llevar esas manifestaciones a todos los rincones de nuestro hermoso estado de Guerrero.

Necesitamos un gobierno que permita y facilite la participación de todos los creadores y creadoras de arte, ciencia y tecnología, cuyo talento y creatividad es el mayor tesoro de nuestro estado. Necesitamos un gobierno que se proponga transformar la realidad.

El doctor Lorenzo Díaz Cruz, es un científico nacido en la Montaña de Guerrero, Es investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Entre sus investigaciones esta la identificación de un proceso de la partícula de Higgs.