Manuel Hernández

En todos los partidos políticos de México, sin excepción, se agandallaron espacios para candidatos indígenas y otras minorías, hay leyes que los obligan a cumplir, pero aprovecharon lagunas jurídicas o usurparon identidades, en varios medios nacionales se documentó la usurpación, en donde lo único que necesitaban es una constancia de que pertenecen a una comunidad indígena, claro, avalada por la autoridad comunal o del pueblo, aunque no vivan ni hayan nacido ahí.

Los mismos partidos políticos que votaron para reformar la constitución y beneficiar a las minorías, sin la mínima vergüenza permitieron que llegaran personas que no tienen vínculo ni forman parte, ni son de los pueblos indígenas. Muchos de los personajes que van por un puesto de elección popular, en los años anteriores nunca se les vio reivindicarse parte de comunidades indígenas, pero en estas elecciones del 2021, estuvieron pidiendo constancias de pertenecer a un pueblo indígena o de bilingüismo, muchos de ellos solo hablan el español.

Lo vergonzoso de todo esto es que se reivindican indígena, pero porque hay intereses de por medio, puestos y dinero, lo que nos hace pensar que realmente no lucharían ni ayudarían desde esos espacios a los pueblos indígenas, ya que los pueblos necesitan tener representantes en los espacios de poder para postular demandas y necesidades, como lo es la iniciativa para reformar la constitución local de Guerrero en donde se reconozca plenamente a los pueblos originarios del estado como sujetos de derecho.

La falta de ética en el actuar de los partidos y de los políticos nos obliga a cuestionar sus modos y las normas electorales que actualmente regulan la participación de personas indígenas, ya que no han servido para evitar la usurpación de identidades, según estas normas se hacen porque se reconoce la gran diversidad cultural del país pero también se reconoce la brecha social y económica que existe en nuestra sociedad, ya que las comunidades de las que estamos hablando tienen poca o nula representatividad en los congresos del país y históricamente han sido excluidos en la toma de decisiones, urge nuevas normas y castigo para los que usurpan identidades.