Sergio Ferrer

Migrantes originarios de la Montaña de Guerrero son parte de un movimiento que busca frenar la ola de asaltos a repartidores de comida en Nueva York.

Agrupados en una especies de guardia comunitaria, vigilan desde hace un mes un puente que ha sido lugar de asaltos y agresiones a deliverys de comida por aplicación. Los trabajadores activistas recuerdan las formas de organización que tienen en sus pueblos y a partir del uso y costumbre buscan generar un sistema de cargos útil en el lugar donde ahora están.

En entrevista para La Dekonstrucción, Juan Solano, na savi originario de San Juan Puerto Montaña, contó que allá por el año 2017 ya se registraban robos pero la gente no lo denunciaba o daba a conocer. Además que algunos dueños de restaurantes seguían manejando el discurso de la denuncia a migración.

En cuanto a la cuestión laboral los repartidores de comida tenían más contacto con restauranteros que los contrataban, en caso de algún accidente o situación pero tras la pandemia, que les pegó duro, las Aplicaciones ganaron terreno lo que generó un deslinde de los restaurantes.

Lo anterior se traduce que los contratos obligatorios que firman los repartidores con alguna de las 4 aplicaciones más importantes, hace que éstas se deslinden de lo que les pueda suceder a los repartidores en sus extensas jornadas de trabajo.

Fue así que gente de diversos países y estados de México, siendo de Guerrero, de la Montaña, un grupo considerable, se movilizaron en protestas y actos públicos.

En noviembre pasado hubo una gran marcha, ya que los robos diarios seguían y la policía poco hace al considerarlo como delito menor.

Un caso triste que irrumpió en el corazón de los migrantes fue el de Francisco Villalva, joven xalpaneco asesinado, quien trabajaba con la app Door Dash.

Juan recordó que le relataron que más o menos a las diez de la noche, el joven nahua terminó su servicio y compró comida y había un parque al cual se acercó porque a los repartidores comen en las calles. Una persona afroamericana le quiso robar su bicicleta, su vehículo de trabajo, él no se dejó y el sujeto le disparó.

Tras seguir la investigación del caso que durante días estuvo en un limbo, las protestas continuaron. Finalmente las autoridades detuvieron al presunto homicida.

Los repartidores son en un 90 por ciento migrantes de México, Guatemala, Ecuador, Honduras. “Muchos no dominamos bien el idioma por eso las entregas es el trabajo más fácil pero el más peligroso” dice Juan.

En un escenario caótico, los repartidores recorrieron las calles solitarias en la peor época de la pandemia de los primeros meses, ya que a ellos no les perdonaron la renta ni hubo apoyo económico a diferencia de los nacidos en EEUU.

Los migrantes comunitarios están haciendo guardia en un puente ciclista donde se suelen registrar los robos y asaltos, ya han recuperado bicicletas, también crearon la página el Diario de los Deliveryboys en la gran manzana como espacio de denuncia.

Una bicicleta para el trabajo anda costando unos dos mil 300 dólares. También están los gastos que pueden originarse por accidentes con automovilistas.

Del grupo iniciador del movimiento, cuatro son de la Montaña y uno de Chihuahua.

¿Juan, qué hace que alguien de la Montaña esté en este movimiento?

Soy de San Juan Puerto Montaña. Quienes han servido a la comunidad saben como es organizarse. Ya pensábamos ponerle policía comunitaria pero hay una serie de permisos así que buscamos ser Auxiliares Comunitarios.

El tiempo de trabajo nos consume mucho, poco descansamos porque descansar cuesta por lo que gastas en el día pero en cuanto a protegernos es algo fundamental que no debemos dejar dice.

Los activistas reclaman:

1.-Seguridad para sus compañeros deliverys, que no los hagan menos, que haya más seguridad por parte del condado de Nueva York.

2.-Que la Ciudad de Nueva York establezca una vía directa de atención más allá del 911.

Sobre este punto con el Consulado mexicano hubo una primera reunión con el jefe del cuerpo de policía quien se comprometió a reunirse cada mes y generar el número de enlace directo en caso de tibia con violencia.

3.-Autorización para formar comité de participación comunitaria. Contar con una estructura ciudadana como ocurre en las comisarías.

Cabe destacar que hay otro tipo de organizaciones como Los “Deliverystas Unidos” que bajan recursos y tienen sus formas a quienes les piden respeto por la autonomía de su movimiento.