La Dekonstrucción

"El valor de las palabras"

PUEBLOS INDÍGENAS

Declaración política de mujeres indígenas contra las violencias

Foto: Carlos Maruri

Desde la tierra de Coatlicue, 29 de febrero del 2020

En el marco del VIII Encuentro Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), rememorando que hace 25 años mujeres de diversos pueblos y culturas nos articulamos para hacer oír nuestras voces e incidir en la Plataforma de Acción de Beijing +25, nos reunimos 250 mujeres lideresas indígenas mayores y jóvenes, mujeres sabias, artistas, parteras, parlamentarias y exparlamentarias, abogadas, comunicadoras, cineastas, defensoras de derechos, académicas y autoridades tradicionales indígenas de las tres Américas, con el objetivo de realizar un balance intergeneracional sobre la situación del ejercicio de nuestros derechos colectivos e individuales como mujeres indígenas y construir soluciones articuladas y efectivas, con una ruta estratégica para avanzar en los cambios en las leyes, las políticas públicas y programas nacionales, como también la implementación de los compromisos internacionales  adoptados por los Estados.

Foto: Carlos Maruri
Foto: Carlos Maruri

Son evidentes las múltiples dimensiones de las violencias que vivimos las mujeres indígenas en lo político, social, cultural, económico, físico, psicológico, ambiental y espiritual que son invisibilizadas; como las que se manifiestan en conflictos armados; durante la ejecución de proyectos extractivos como la  deforestación, la minería, industria petrolera y las hidroeléctricas; en la militarización de las tierras y territorios; en la migración y el desplazamiento forzado; en el racismo, en la discriminación; en los efectos de la crisis climática y en las intromisiones de religiones ajenas a nuestra espiritualidad.   Recordamos, que somos históricas guardianas y creadoras de conocimiento desde nuestra espiritualidad para la preservación y desarrollo de la extensa y rica biodiversidad planetaria, hoy amenazada por el desarrollo capitalista, depredador y patriarcal.

Foto: Carlos Maruri

Las violencias traen consigo la estigmatización, persecución, criminalización, asesinato y desapariciones a lideresas, defensoras y activistas indígenas. A ello, debemos agregar los abusos y violaciones sexuales, misoginia, feminicidios, matrimonio y uniones infantiles, tempranas y forzadas, embarazo infantil adolescente y trata de personas con fines de explotación sexual, que demuestran la interconexión de las múltiples formas de violencias tanto en la dimensión individual como colectiva. Así como también, las violencias intrafamiliar e intercomunal que muchas veces se justifican bajo el argumento cultural o en nombre de la cultura.

Foto: Carlos Maruri

Una vez más comprobamos que para los Estados, los pueblos y las mujeres indígenas somos lo sacrificable frente a los intereses económicos y la perspectiva de desarrollo basado en la acumulación, la profundización acelerada del extractivismo y el racismo estructural que provocan la ausencia de estadísticas desagregadas y la falta de documentación adecuada que visibilicen las formas diferenciadas de las violencias históricas, institucionales y sistemáticas que impactan la vida de las mujeres indígenas. En la actualidad se recrudece gravemente ante la imposición del conservadurismo y los fundamentalismos religiosos que atentan contra la dignidad humana, la integridad física y espiritual indígena, la igualdad de género, el pluralismo jurídico, la Inter legalidad y el respeto de los derechos humanos individuales y colectivos de los pueblos y mujeres indígenas.

Foto: Carlos Maruri

Ante esto, las mujeres indígenas levantamos nuestras voces por la paz y la seguridad de nuestros Pueblos y Continente:

  1. Denunciamos los crímenes de lesa humanidad, la estigmatización, persecuciones, criminalización, feminicidios, desapariciones y trata. Hacemos responsables a los Estados por no prevenir, sancionar, reparar y erradicar, así como por no tener mecanismos que garanticen la vida libre de violencia de las mujeres indígenas.
  2. Hacemos un llamamiento a la sociedad en general, indígenas y no indígenas, y a los tomadores de decisiones políticas y económicas a poner en prioridad el valor de la vida de los pueblos, mujeres, jóvenes y niñas indígenas, reconociendo las contribuciones a la humanidad y al equilibrio climático, como guardianas de la tierra, los bosques, las semillas, el agua, culturas, conocimientos, lenguas etc. y la vida misma.
  3. Exigimos medidas de sanción a los medios de comunicación que promueven, reproducen y sostienen estereotipos que refuerzan el racismo, las discriminaciones y todas las violencias contra los pueblos, mujeres, jóvenes y niñas indígenas. Por tanto, hacemos el llamamiento a los medios de comunicación alternativa y comunicadores indígenas en coordinación con las organizaciones de los pueblos y mujeres indígenas a definir un protocolo de comunicación basado en los derechos individuales y colectivo de los pueblos y mujeres indígenas.
  4. Demandamos a los Estados y agencias especializadas en salud a realizar estudios sobre la situación de la salud de las comunidades con énfasis en mujeres indígenas violentadas por las mineras, las petroleras, las hidroeléctricas, agroindustrias y otros megaproyectos extractivos, con participación plena y efectiva de las organizaciones de mujeres y pueblos indígenas.
  5. Exigimos a los Estados rendición de cuenta y transparencia, bajo indicadores desagregados por género, etnia y generacional, en torno a los compromisos internacionales, la implementación de políticas públicas, el acceso a la justicia e inversión presupuestaria en la lucha por la eliminación de las violencias en contra de las mujeres indígenas. Así como, a las organizaciones y gobiernos indígenas a rendir cuentas respecto a las acciones tomadas frente a las violencias que viven las mujeres indígenas.
  6. Ante los megaproyectos inconsultos o con seudoconsultas, exhortamos a los Estados a agotar toda forma de diálogo, como principio elemental que permite llegar a acuerdos entre Estados y pueblos indígenas como establece el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
  7. Instamos al Comité de la CEDAW a adoptar una Recomendación General sobre mujeres indígenas, señalado en la recomendación 53 del Décimo Octavo Periodo de Sesiones del Foro Permanente para las Cuestiones indígenas.
  8. Demandamos a los Estados a tomar en cuenta los esfuerzos realizados por el movimiento de las mujeres indígenas en respuesta a las múltiples formas de violencias, convirtiéndolas en políticas públicas con presupuesto, recursos humanos interdisciplinarios e interculturales.  
  9. Demandamos a los Estados a adoptar medidas de reparación histórica individual y colectiva a los pueblos y mujeres indígenas víctimas de violencias, que incluya la restitución, sanación e indemnización definidas con participación plena y efectiva de las afectadas.
  10. Demandamos al Estado y a las Autoridades de Salud Pública, el respeto a nuestra autonomía y libre determinación en nuestro territorio-cuerpo de mujer, exigimos se judicialice a quien no respete a las mujeres en su derecho a parir según su cosmovisión y espiritualidad, así como se respete, reconozca y promueva el trabajo de las parteras tradicionales. Por otro lado, instamos los Estados a visibilizar la situación de las personas con discapacidad de las comunidades indígenas, generando estadísticas desagregadas por género y discapacidad, así como se elaboren y apliquen políticas de atención dirigidas a esta población con perspectiva intercultural e integral.
  11. Repudiamos el golpe de estado en el Estado Plurinacional de Bolivia, que ha significado un grave retroceso en el avance del reconocimiento de los derechos de los pueblos y mujeres indígenas, por lo que llamamos a la comunidad internacional a estar vigilantes y comprometidos con los derechos humanos de toda la población en Bolivia. Así mismo, denunciamos con mucha preocupación, que los procesos democráticos en varios países de nuestra América están en retroceso, lo cual nos afecta directamente, puesto que las políticas que abanderan estos gobiernos conservadores y racistas, van en contra de nuestros derechos como pueblos, mujeres, juventud y niñez indígena.
  12. Las mujeres indígenas participantes de este encuentro, reafirmamos nuestra convicción de lucha colectiva y organizada por nuestras vidas, nos vamos con la tarea de sembrar la alegría y esperanzas renovadas, y restablecer nuestra identidad para la sanación y la justicia plena de nuestros pueblos.
Foto: Carlos Maruri

Llamamos a todas las mujeres, jóvenes, niñas, y pueblos Indígenas a celebrar nuestras vidas, existencia y proyección, a tomar las calles, carreteras, plazas de cada región del Continente para el día 05 de septiembre de 2020, “Día internacional de la Mujer Indígena”, con la consigna:

“Por Justicia Territorio y Autonomía”

“Vivas Libres y Seguras nos queremos”

“Abya Yala Libre de Violencias”

¡Todo con nosotras, nada en el mundo sin nosotras!

Foto: Carlos Maruri

Podcast sobre defensores indígenas
Defensoras de los derechos humanos. Participan Silvia Villaseñor, abogada del IMDEC A.C.; Ángel López y José Pérez, defensores del territorio; y Daniel Zapico, oficial de derechos humanos de ONU-DH
Fuente: ONU-DH

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Nahuas celebran 7 años de la Policía Ciudadana y Popular

Foto: Maruri

Mensaje de la CRSJ-PCP en su VII aniversario

Diciembre 2019

“El pasar histórico, es solo la voz de la experiencia, lo realmente importante es hoy,  nuestra emoción, felicidad, satisfacción de cumplir 7 años construyendo la esperanza, pintando nuestro sueño”.

Hermanos y hermanas, es un placer y un honor estar hoy entre  ustedes. Me alegro de ver muchos amigos, amigas que han venido de diferentes corazones del mundo. Cuando me encuentro con gente de diferentes partes del  mundo, siempre recuerdo que todos somos básicamente iguales. Todos somos seres humanos, posiblemente vistamos ropas diferentes, nuestra piel sea de color diferente, hablemos distintos idiomas, pero esto, es superficial. En lo esencial, somos seres humanos semejantes y esto, es lo que nos vincula unos a los otros. Y esto, es lo que hace posible que nos entendamos y desarrollemos amistad e intimidad. Pensando sobre lo que podría decir hoy, he decidido compartir con ustedes Totlajtol Nejnemi, algunas experiencias que podemos afirmar, nos han funcionado para vivir en equilibrio, en armonía, como seres humanos libres.

Mujeres nahuas en la PCP. Foto: Maruri

Hace 7 años, muchos de ustedes, fueron testigos y participaron en la constitución de la Policía Ciudadana y Popular, PCP. Con el título “Y nació una esperanza”, fue un momento lleno de emoción, de sueños, de esperanza, de motivaciones, de esfuerzo, valentía, paciencia, constancia, amor y sobre todo, voluntad para seguir adelante a pesar de las adversidades, errores, encontradas en el trascurso del camino.  La PCP, surgió como una necesidad para salvaguardar la tierra, la vida y la seguridad de todas las personas que habitamos en este espacio físico. Y también, porque el Estado Mexicano, desatendió su obligación constitucional, y  falló a nuestras comunidades/pueblos en brindarles seguridad a la ciudadanía como lo establece el artículo 2°, de la Ley general del Sistema Nacional de seguridad pública, (publicada en el Diario Oficial de la Federación el 2 de enero de 2009).

El crimen, la violencia organizada, ya había rebasado las instituciones gubernamentales. Ante esto, nosotr@s no podíamos mantenernos al margen de los hechos, la respuesta inmediata de los pueblos indígenas nahuatlajtoli, fue la creación de nuestra Policía Ciudadana y Popular y un Consejo de Gobierno, seguridad y Justicia. Quienes se encargarían de la seguridad de nuestros pueblos, promover acciones de prevención a la violencia y el delito, mediante la aplicación de las tres erres (RRR), retener, reeducar y reintegración social. De esa manera, fue como fuimos creando nuestro propio Sistema de Seguridad y Justicia indígena. Que hasta el día de hoy, sigue vigente, porque hemos visto que funciona y da resultados.

Foto: Maruri

En el principio, varios compañeros se desanimaron porque no veían resultados inmediatos, algunos solo nos acompañaron en la fiesta, otros solo caminaron junto a nosotros en un lapso del camino, otros más venían ilusionados porque aquí iban a recibir un sueldo que pudiera cubrir sus necesidades básicas emergentes. Cada quien venía por diversas motivaciones y necesidades, y es válido. Pero, los que realmente venían por un sueño, por una esperanza de lograr una verdadera transformación social desde abajo por la vía pacífica, esos fueron los que se quedaron y  continuaron en este proceso de construcción de una vida en equilibrio, en armonía, con libertad y justicia, que dimos a conocer  el día dos de diciembre del año 2012. Fuimos pocos los valientes hombres y mujeres que nos sentimos comprometidos y asumimos la responsabilidad de darle vida a nuestras palabras y hacer que esa palabra caminara, vibrara y siguiera latiendo en nuestros corazones. Por eso hoy, elegimos ese nombre en nuestro séptimo aniversario, Totlajtol Nejnemi. Pues hoy, podemos afirmar con mucha seguridad, que elegimos con nuestras manos, corazón, mente, espíritu,  la construcción de lo que llamamos soberanía popular. Cuando dimos a conocer este proyecto de vida comunitaria, en ese entonces, muchos nos aplaudieron, otros nos felicitaron, la respuesta de las autoridades institucionales fue de violencia, de no aceptación, de criminalización de la organización de los pueblos, por el solo hecho de ejercer nuestro derecho a la libre autodeterminación.  Pronto la violencia mediática se estableció en diversos diarios, redes sociales, sin embargo, nosotros continuamos  la lucha por nuestro sueño. Algunos paisanos que se dejaron manipular por la ambición institucional del poder, fueron utilizados para agredirnos, para acusarnos y dispersar la mentira en algunos pueblos diciendo que la PCP estaba fuera de la ley, en otros lados engendraron el miedo y el pánico, desanimando a nuestros compañeros con palabras como: “que los iban a matar, que ahí no les iban a dar de comer, que nadie les paga, para que seguir en la organización sino ganan nada”. Estas, entre otras palabras, eran las que se propagaban en algunas bocas de nuestros hermanos, la cual tenían claramente la intención de destruir nuestro movimiento.

Pero no todo fue así, hubo otros hermanos/hermanas quienes se conmovieron y se solidarizaron con nuestra CRSJ-PCP, recibimos sus abrazos, sus motivaciones, sus aplausos, sus experiencias, sus aprendizajes, su cariño, su respeto, lo que nos impulsaba a continuar con nuestro proyecto de vida, pequeño esfuerzo creado con amor, dedicación, estudio, disciplina, responsabilidad y compromiso de todos nuestros hermanos y hermanas que hasta el día de hoy siguen contribuyendo con este servicio a la comunidad, a su familia, y a nuestra madre naturaleza.

Foto: Maruri

Tras de todo esto, como en todo esfuerzo real que tiene un acto de creatividad, de transformación, hubo desvelos, perdidas, angustias, miedos, egoísmos, competencia, intimidaciones, agresiones, conflictos, prejuicios,  entre otras aptitudes malignas que quisieron destruir, dañar, desmotivar a nuestro movimiento. Afortunadamente, tuvimos la inteligencia emocional, racional, espiritual para afrontar y canalizar esa energía maligna que se empeñaba en destruir y dividir nuestro corazón, nuestra vida.

Este camino transitado, no ha sido fácil hermanos y hermanas, pero tampoco imposible, pues nosotros entendimos que la seguridad como lo dijimos en varios recorridos de nuestra brigada en las universidades, en las ciudades, barrios, pueblos, con otras organizaciones, colectivos que tuvimos la oportunidad de visitarlos, compartir experiencias, aprendizajes, remarcamos que lo más importante para que se pueda lograr una transformación social real, es partir de uno mismo, si yo cambio todo cambia. Este pensamiento hoy la volvemos a reafirmar y la resumimos en esta frase “Transformación social, desde uno mismo”.

Foto: Maruri

Nosotros(as), no solo luchábamos para crear nuestra PCP, nuestro Consejo de Gobierno, Seguridad y Justicia, sino  también, ¡luchamos! para tener una  educación que sirva para la vida, forjada desde abajo, desde la experiencia docente, una educación que promueva el desarrollo humano, para llegar a la conciencia social. “Y Para llegar  a la conciencia, tenemos que llegar primero a nosotros mismos”. Este sentir, este hecho, es lo que nos llevara  también, a tener una seguridad alimentaria, económica, en armonía con la naturaleza, es decir, una democracia real. Una forma de gobierno que realmente responda a los intereses y necesidades de los pueblos, que respete los derechos humanos, promueva la diversidad de pensamientos, que fortalezca la autoestima,  el potencial humano, las destrezas y habilidades  de todas las personas, sin tener la necesidad de poseerlos, de someterlos por la fuerza cuando se siente amenazado por perder los privilegios que obtiene de su cargo público, alimentando su ego, las ambiciones, comodidades personales que posee por el poder que le ha sido conferido por todos los ciudadanos y ciudadanas de este país.

Foto: Maruri

¡Estamos hechos para unirnos, no para poseernos unos a los otros! Aquí no hay izquierda, derecha, ultraderecha, centro, etc. Cualquier divisionismo que nos haga pelear, confundir, ejercer el terror contra la humanidad, es un atentado a toda la vida, porque la vida y nosotros, somos una sola.

“Nuestro compromiso, es atravesar los límites y unirnos a la totalidad, es decir, a nosotros mismos, es entrar y dejarse entrar en la palabra, en la existencia, en el corazón del universo.”

Ya no podemos vivir en comunidades aisladas, ignorando lo que ocurre allá fuera. Como lo que pasa actualmente en Bolivia, Chile, Colombia, y otros países del mundo. Que son una clara muestra de la lucha por el poder, por el control de un país, para apropiarse no solo de sus recursos naturales, sino también, para imponer una forma de gobierno,  basado en la violencia, en la discriminación, en el terrorismo, que por una parte dice defender los derechos y la democracia de un país, pero por el otro lado, promueve acciones ventajosas que atentan contra la vida de la humanidad. Rigoberta Menchú (indígena maya guatemalteca): lo dijo muy claro: “Lo que no se vale es la hipocresía y la doble moral de quienes condenan una forma de terrorismo, y al mismo tiempo tratan de justificar el terror de los estados”.

Lo que pasa en Bolivia, así como en otros países de Latinoamérica y el mundo,  es inaceptable, es un atentado hacia los derechos humanos más elementales como la vida y el respeto., hacemos un llamado a la ONU, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que intervengan en este acto de genocidio, de terror hacia nuestros hermanos y hermanas bolivianas indígenas. Haciendo uso de sus facultades, sin utilizar, la doble moral.

Como CRSJ-PCP, repudiamos estas acciones de violencia que se vienen ejerciendo para seguir sosteniendo un poder político, económico, social, que en nombre de la democracia, del progreso, del desarrollo, se han valido de la ignorancia de las personas, desatando conflictos sociales, guerras, persecuciones, asesinatos, desapariciones forzadas, secuestros, para seguir perpetrándose en el poder político. Pero estos casos, no solo ocurren en otros países, sino aquí también en nuestra región de la montaña, como lo qué sucedió recientemente con el asesinato del profesor Arnulfo Cerón, casos como él y el de Antonio Díaz Vivar, no pueden quedar impunes,  como CRSJ-PCP, hacemos un llamado al gobierno federal y a las autoridades que se encargan de aplicar las leyes y la justicia en este país,  para que realicen la investigación correspondiente y se les haga justicia a sus familiares. La responsabilidad actual del Estado Mexicano, es promover acciones para prevenir y combatir estos hechos de violencia que atentan contra la vida y la integridad emocional, espiritual de las víctimas y sus familias. Así como acercarse a la ciudadanía no solo para escuchar, recibir sus quejas, darles un apoyo económico para sobrevivir y pasar la vida.

Sidu Martínez, rap desde Neza. Foto: Maruri
Ometéotl. Rap nahua. Foto: Maruri

Sino será necesario, hacer un llamado a las autoridades municipales, organizaciones sociales, colectivos, funcionarios públicos de todos los partidos políticos, a las organizaciones de la sociedad civil, para que desde el interior de sí mismas promuevan el dialogo, el entendimiento, la sensibilidad, el respeto, el trabajo colectivo, y asumir la responsabilidad que nos corresponde todos como ciudadanos y ciudadanas. Nosotros/nosotras, somos los agentes de cambio que queremos ser y ver en nuestro hogar, en nuestro pueblo, en nuestro país.

Recordemos lo que decía Rigoberta Menchú, la paz, no es solamente la ausencia de guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión, difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz”.

Dalai Lama decía: “Nuestro propósito principal en esta vida es ayudar a otros, y si no puedes ayudarles, al menos no le hagas daño”.

Hermanos/hermanas, la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros es hacer que nuestra palabra camine, florezca y se transforme.

A los funcionarios públicos, servidores de la nación,  que en este momento representan un poder que la ciudadanía les ha conferido, les dejo aquí una reflexión de Nelson Mandela: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, sino hay medicamentos cuando se está enfermo. Si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas. La democracia es una cascara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento”.

Me despido con esta frase Dalai Lama:

El mundo es una totalidad, tu eres parte de ella, si tu progresas, el mundo progresa.

Un corazón abierto, es una mente abierta.

Atentamente

“Soberanía popular, libertad, justicia, seguridad y paz”

Coordinadora Regional de Seguridad y Justicia-Policía Ciudadana y Popular

CRSJ-PCP

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